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Crisis brasileña reacomoda el mercado cárnico uruguayo

Necesitado de fondos, JBS le vendió a Minerva el Frigorífico Canelones.


La onda expansiva que generó la crisis que tiene en ascuas a Brasil cruzó la frontera para sacudir el mercado cárnico de todos los países del Mercosur. JBS —el gigante alimenticio brasileño, golpeado este año primero por la llamada operación “carne débil” y más recientemente por un hecho de corrupción que involucra a sus propietarios y al presidente norteño, Michel Temer— anunció ayer que vendió sus operaciones en Argentina, Paraguay y Uruguay por US$ 300 millones a Minerva Foods, otro coloso brasileño de la industria cárnica.

Las subsidiarias de Minerva en estos tres países pasarán a controlar los frigoríficos que JBS tenía allí. En el caso de Uruguay, en concreto, cambiará de manos el Frigorífico Canelones, hasta hoy propiedad de JBS, que ocupa el 6% de la faena mensual. De los tres mercados implicados, los activos vendidos en Uruguay fueron los de menor monto, según indicaron a El País fuentes al tanto del acuerdo, que agregaron que la operación local estuvo por debajo de los US$ 100 millones.

Con esta adquisición, Minerva elevará su capacidad de faena 52% a nivel regional. En el plano local, reforzará su presencia; en Uruguay ya cuenta con dos establecimientos: Frigorífico Pul (ubicado en el departamento de Cerro Largo) y Carrasco (en Montevideo).

JBS es propiedad del holding J&F, controlada por los hermanos Joesley y Wesley Batista. Este apellido está íntimamente asociado al último gran escándalo que ha puesto en la cuerda floja la presidencia de Temer, tras la divulgación de una conversación entre Joesley y el mandatario en la cual el empresario admite haber sobornado a políticos a cambio de beneficios para su grupo.

Como consecuencia de la cadena de ilegalidades que ha rodeado a la compañía, la semana pasada se conoció que J&F tendrá que pagar una multa de US$ 3.200 millones al gobierno, un monto récord en la historia de Brasil, que deberá abonar en un plazo máximo de 25 años.

Por este motivo el imperio de los Batista está ávido de recursos para hacer frente a estas nuevas obligaciones. De hecho, en los últimos días se había empezado a especular sobre una posible venta de activos de la compañía, recordó ayer el diario brasileño Folha.

Por su parte, JBS explicó en un comunicado divulgado ayer que “pretende utilizar los recursos obtenidos con la transacción para disminuir su apalancamiento financiero”.

Atractivos. La seguridad jurídica que ofrece Uruguay, sus certificaciones, su sanidad y el abanico de mercados que abastece con sus carnes motiva que cada vez más grupos frigoríficos inviertan en el país. Días atrás, por ejemplo, se concretó la llegada del grupo japonés NH Foods (Nipponham), que compró la totalidad de las acciones de BPU en US$ 135 millones.

Para el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham, la compra global de Minerva de toda la operativa regional del gigante JBS tiene dos lecturas. “El sector cárnico es atractivo y eso tiene un componente de lo que es el sector cárnico en sí por un lado, y lo que es Uruguay por otro”.

El jerarca remarcó que el sector tiene varios atributos: la producción con razas británicas, la producción natural, la prohibición por ley de usar hormonas y antibióticos durante el engorde, los mercados y su seguridad jurídica. A eso hay que sumarle también la trazabilidad obligatoria de todo el rodeo bovino.

“El Mercosur es una de las principales zonas carniceras del mundo. Nos comparamos con el resto de los países del Mercosur y tenemos una situación de acceso a mercados mejor que el conjunto de los demás países. Hay un valor del sistema de producción cárnico que, sin duda, para el que quiere invertir en el negocio, con una mirada de largo plazo, es muy fuerte”, indicó Stanham.

Para el presidente del INAC, “Uruguay ofrece una cantidad de atractivos para el inversor en cuanto a la calidad del país, a la seguridad jurídica, al bajo índice de corrupción y cumplimiento de normas. Puede haber países similares al nuestro y que se den otras condicionantes de seguridad jurídica. Se combinan las dos cosas”.

Apuesta. El grupo Minerva tiene diez establecimientos frigoríficos en los países involucrados en esta venta —cinco en Argentina, tres en Paraguay y dos en Uruguay— además de las unidades de procesamiento en un centro de distribución en Argentina. Entre los activos incluidos en la operación está la planta de última generación que JBS construyó en Paraguay, inaugurada en octubre del año pasado y que costó US$ 100 millones.

Según dijo el director financiero de Minerva, Edison Ticle, la planta guaraní opera en un 50% de su capacidad total. Con este negocio, el grupo Minerva se transformó en la mayor empresa cárnica de la ganadería paraguaya y fortalece su operativa en Uruguay y Argentina. El presidente de Minerva, Fernando Galletti de Queiroz, afirmó que “el crecimiento en América Latina era un crecimiento estratégico de Minerva”.

Papeles de JBS con alza en la bolsa de San Pablo. La Bolsa de San Pablo cerró con alza de 0,81%, a 62.954, a dos horas del reinicio de un juicio por abuso de poder en la campaña electoral de 2014, que podría terminar la Presidencia de Michel Temer. Ayer, los papeles ordinarios del gigante cárnico JBS registraron la mayor alza (+7,87), luego de que la empresa anunció la venta de sus negocios de carne bovina en Argentina, Paraguay y Uruguay. “Esto, sin duda, trajo confianza a los inversionistas y motivó el alza, que también incidió positivamente en el índice”, dijo Fulvio de Andrade, analista de la Walpires Corretora. Los papeles preferenciales de la estatal Petrobras fueron los más negociados pero se mantuvieron estables, en tanto que los de la minera Vale, terceros en la tabla, ganaron 0,20%. Las acciones del BB Seguridade, empresa aseguradora del Banco de Brasil, registraron la mayor caída de la jornada (-1,19%). AFP

Se reactivó la compraventa de empresas en 2017. Los negocios de compraventa de empresas experimentaron un auge en Uruguay en lo que va de 2017, con varias transacciones concretadas por elevados montos en distintos sectores. Esa tendencia fue confirmada por Andrés Cerisola, socio director de Ferrere, quien dijo a El País que “se había enlentecido mucho la fusión y adquisición de empresas a partir de 2015 y desde mitad del año pasado hay una recuperación importante”. Destacó que “es una buena noticia porque en general cuando no hay operaciones es porque no hay compradores”, es decir que los inversores extranjeros mantienen interés por invertir en Uruguay.

En este último punto también hizo énfasis el asesor independiente en temas de inversión Diego Vallarino. “Es positivo en el entendido que extranjeros apuestan por emprendimientos que ya están en funcionamiento” y aclaró que “los procesos de entrada y salida de inversores son normales” en el mundo de los negocios. El especialista subrayó que “la venta de una empresa no quiere decir que se agotó el negocio, incluso porque hay un comprador que vio alguna rentabilidad potencial, porque por algo hacen la inversión”.

El año pasado, se habían concretado unos 15 negocios importantes a nivel local por un total estimado superior a US$ 1.000 millones, según informó El País. Había sido un año de escaso movimiento, que repuntó con la venta de Tienda Inglesa por US$ 120 millones a un grupo inversor estadounidense que tiene a Goldman Sachs como accionista mayoritario. En 2017 entre los negocios grandes ya concretados se superaron los US$ 800 millones (los montos conocidos suman US$ 791,5 millones y falta anexar la parte correspondiente a Uruguay de la operación de JBS) e incluso el número aumentará porque está en proceso de venta la operativa en el puerto de Montevideo de la firma belga Katoen Natie.

Vallarino señaló que esta dinámica podría continuar hacia adelante “porque comparado con la región hoy Uruguay es un muy buen país para invertir, por la estabilidad institucional y la potencialidad de ciertos equilibrios macroeconómicos que se empiezan a ver, como la inflación”.

Últimas ventas. BTG Pactual compró por US$ 402,5 millones el negocio forestal en Uruguay de Weyerhaeuser.

Enjoy pagó US$ 189 millones a Caesars Entertainment por el 55% del hotel y casino Conrad.

Saeta Yield adquirió por US$ 65 millones dos parques eólicos en Maldonado a Corporación América y Grupo San José.

Nipponham se hizo del 100% del paquete accionario de Breeders & Packers (propietaria del frigorífico BPU) por US$ 135 millones.

Fuente: Rurales - El País

 

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